EL 60 % DE DISTRITOS LIMEÑOS AÚN NO HA RESUELTO PROBLEMAS LIMÍTROFES
El 60% de los distritos de
Lima metropolitana tiene conflictos de Límites.
Por esta situación hay
lugares en los que no se paga un sol por arbitrios.
Estas disputas generan una
serie de problemas para los vecinos:
Titulación de terrenos. En
el límite de Lima con la provincia de Huarochirí han pretendido hacer cobranzas
coactivas por supuestos arbitrios no pagados. También los han amenazado con
anular los títulos de propiedad obtenidos en la capital.
Calles olvidadas. Las pitas
del malecón Bernales, límite de San
Isidro y Magdalena tiene grandes baches que ninguna de las comunas se atreve a
parchar. Lo mismo ocurre en la Urbanización Naranjal, donde ni San Martín de Porres ni independencia se
hacen responsables del asfaltado.
Nula fiscalización. En la
zona de disputa con Surco, la comuna de San Juan de Miraflores ha entregado
numerosos permisos para instalar hostales, pese el carácter residencial de la
zona. En lima Norte se da el absurdo que mientras una tienda es clausurada por
San Martín de Porres, al día siguiente es reabierta con permiso de
Independencia.
PUNTO DE VISTA
JULIO CÉSAR CASTIGLIONI,
ABOGADO
La solución es política.
La solución a los conflictos
territoriales depende, básicamente, de una decisión política. Las anteriores
gestiones municipales no han querido resolver estos problemas porque en muchos
casos los alcaldes distritales pertenecían a la misma tienda política que el
burgomaestre provincial y no querían complicarse las cosas. Se trataba,
entonces, de no perder rédito políticos. Se sabe que en algunos casos no se
armaron ni los expedientes. Por eso la demora en darles solución.
Desde que se creó la
Dirección de Demarcación Territorial, la Municipalidad de Lima debió haber
elaborado los expedientes de los distritos que tienen sus límites en disputa;
de lo contrario estaría incursa en el delito de abuso de autoridad por omisión.
De todos modos, si l comuna
metropolitana no es capaz de solucionar estos conflictos, progresivamente se
irán agudizando e incluso podrían aparecer otros más.
EL COMERCIO, DICIEMBRE DEL
2004

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